“El alma se serena”

En un rato se acabará la semana. Os dejo un momento bucólico, que han sido siete días de horror y lo que queda. Se trata de un inédito de Juan Ramón, o sea, no es cualquier cosa. Igual resulta demasiado, en fin, lo reconozco, pero disculpadme, a mi edad esas cosas pasan. Es algo así como “El alma se serena”, que era el cierre que daban en la tele (en blanco y negro) cuando yo era muuy chica. Falta hace.

PAZ

el sol del agua tiembla, bajo las verdes hojas

que cobijan la orilla con sus suaves sombras;

entre la trama plácida, pasa la mariposa,

 y es otra luz, y otro rizo y otra sombra;

viene el gorrión, un punto, a la rama temblona,

canta y al irse la hunde un momento en la onda…

     Todo -¡amor!- sombra, luz, canto, vuelo, agua, fronda, 

es el alma inmortal de una rápida hora…

(Pureza. III: Tardes)

JRJ

Para volver

Hola! Para retomar el pulso en este tercer trimestre que nos queda por delante, se me ocurre que puede gustaros este poema de Gonzalo Rojas, que tiene un punto de sensualidad y otro de misterio. El primero vendrá muy bien para subir el ánimo, para celebrar la vida; el segundo, el enigma, es consustancial a nuestro tiempo, a lo que nos aguarda, agazapado entre los días. Ojalá la sorpresa que nos espera al menos no sea demasiado acre.
Aquí tenéis este link en el que puede oirse en la voz del propio poeta.

 http://www.youtube.com/watch?v=hGQpq2PTXqo&sns=em

En estas que me encuentro con la noticia de que Rojas agoniza en Santiago, tras el infarto cerebral que sufrió hace un mes. Qué tristeza. Siempre le deberemos que pusiera en palabras sentimientos inasibles. Como estos en Carbón, uno de sus poemas más conocidos:

Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebu en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento
como una arteria más entre mis sienes y mi almohada.
Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.
Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un buen vaso de
vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.
Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.
Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
—Pasa, no estés ahí
mirándome, sin verme, debajo de la lluvia.
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En fin, no he conseguido zafarme de la tristura para arrancar esta temporada. Malos tiempos para los buenos propósitos.

La transparencia

Ha pasado algún tiempo. El tiempo pasa y no deja nada. Lleva, arrastra muchas cosas consigo. El vacío, deja el vacío. Dejarse vaciar por el tiempo como se dejan vaciar los pequeños moluscos y crustáceos por el mar. El tiempo es como el mar. Nos va gastando hasta que somos transparentes. Nos da la transparencia para que el mundo pueda verse a través de nosotros o pueda oírse como oímos el sempiterno rumor del mar en la concavidad de una caracola. el mar, el tiempo, alrededores de lo que no podemos medir y nos contiene.
(Desde el otro costado)
J.A.Valente
Fragmentos de un libro futuro

O también …”la trasparencia, Dios, la trasparencia”
JRJ. Animal de fondo
Y más: transparencia: cuando la superficie y el fondo coinciden.

Completamente viernes

No solo es hoy ese jodido día en el que hay que escribir el artículo del domingo, planificar el fin de semana y llegar a la noche sin hacer una matanza en un supermercado, es que además aquí hay consejo de administración, con su preceptivo informe de la direct0ra. Pero… me acaba de llegar a mi mesa el nuevo libro de Luis García Montero, “Un invierno propio”, que ha editado Visor y del que algo he leído en algún suplemento cultural. El autor de “Completamente viernes”, uno de sus libros del que tomo prestado el título de este post, tiene una rara habilidad – o sea maestría de poeta, que en eso consiste-, para describir estados de ánimo en los que reconocerse. Si ya acuñó la “nostalgia del futuro”, que se ha convertido en un tópico, en este libro habla de algo con lo que yo sintonizo absolutamente en mi caótica vida: “Nostalgia de orden”.

En cuanto pueda le meto mano. Es una edición preciosa. Sube las  endorfinas.

Lo inexplicable

Me leo en un salto ‘Rapsodia’, el nuevo libro de Pere Gimferrer que ha editado Seix Barral, y me parece igual que la obra de Cy Twombly que ilustra la portada, un estallido, un tornado, una espiral incompleta y desigual de colores, con un trazo negro que domina y envuelve el rojo centro. Imágenes preciosistas, balance vital, reflexiones sobre la escritura, menos erotismo del que esperaba, después de sus últimos y calientes libros…
Todo lo demás que diga será enrollarme, mejor leerlo. He aquí un fragmento:
“Al explicarse, el verso nos explica;
lo verdadero es siempre inexplicable
y el poema se explica al llamear”
….
Para entrar mejor en el lunes.

Pepa Caro, poeta

Conocí a Pepa Caro como poeta y luego como política. Ahora vuelve a sus orígenes con un libro emocionante, intenso, que se llama “Las calles de la lluvia” y que le acaba de editar Calambur.

Justo cuando abandona la alcaldía de Arcos, agotada de tanto luchar en tantos frentes, aparece esta colección de poemas para reivindicarla como persona, como ser humano y como artista.

Hojeo apenas el libro y las catas me enganchan, me atrapan: imágenes poderosas de su pueblo, recuerdos tibios de su infancia, su memoria de niña, sensible y atenta que atesora olores, afectos, personajes. Maravilloso poema el dedicado a Pepa Gaona: “cobijaba/la tristeza de la postguerra/en su recogimiento/y un cansancio antiguo/ en sus pesadas piernas,/sentadita tras el mostrador/de un despacho de pan” .

Poco a poco, el libro se hace introspección y recoge viajes y paisajes, y estados de ánimo y angustias para entrar en un tono que recuerda a los metafísicos, en una última serie de versos, titulados “Clausuras”, que termina en un timbre de resurrección. La de una voz poética que ahora recuperamos los lectores con agradecimiento.

La política habrá perdido a una buena alcaldesa, sin duda, pero la Literatura ha ganado una autora de primera. Espero que el éxito le acompañe como merece, de verdad. Haceros con el libro, es una preciosidad.

Amor y curiosidades

Hoy se presenta “Cartas a Germaine”, la correspondencia amorosa de Jorge Guillén con Germaine Cahen, que se convertiría en su esposa. El libro promete curiosear en la intimidad de uno de los mayores poetas de la Europa del siglo XX, en su verdadera expresión amorosa no “literaria” o no para el escaparate, y en la visión que tenía de toda aquella generación esencial, Alberti, Dámaso Alonso, Federico García Lorca, ahora y siempre revisitada…
Hay que ver si responde a las expectativas, pero de momento aquí va un fragmento que da ABC en su edición de hoy:

Los preparativos de una boda
«Valladolid, el 27 de agosto 1921. Sábado, 3.45 Chérie, voy a contestar lo primero a las preguntas tan importantes, tan solemnes, tan primordiales, concernientes a los preparativos oficiales de nuestra boda. Tú te emocionas. Yo no me emociono en absoluto. Todo lo que venga de papelotes, de ceremonias, y de epílogos colectivos, no será para mí más que un molesto, fastidioso, impertinente epílogo. Hay algo esencial, el consentimiento y el apoyo de nuestros padres. Esta parte familiar para mí es conmovedora y considerable. Y eso es todo. Después, viene el acto oficial de la boda con las ceremonias familiares correspondientes. Ay, qué superfluo. Ese es mi sentimiento-quizás muy seco, muy duro, muy bárbaro, muy adolescente, muy poco burgués, muy poco distinguido-. Pero así es. Te dejo pues toda la emoción de las ceremonias para ti sola. Te abrazo muy tiernamente -sin el permiso de nadie, salvo tú-. Tuyo, Jorge».