Ante el aluvión de ‘Preguntas a la directora’ de este fin de semana respecto a la empresa Zaragoza Urbana-Hoteles Palafox, he preguntado en fuentes dignas de todo crédito (no es un tópico, pero no las puedo desvelar) y la versión que encuentro es muy interesante, y de máxima fiabilidad: Se trata de gente muy solvente, con mucho dinero y capacidad para aguantar, a la que nunca se le ha conocido un chanchullo. No son advenedizos, nuevos ricos en busca de pelotazo, sino empresarios de alto nivel, incluso alcurnia. Felipe Sanz Briz, don Felipe para todos los que le conocen, es familiar del diplomático Ángel Sanz Briz, que salvó a millares de judíos húngaros durante el nazismo, más que Schindler, y se le llamó “el ángel de Budapest”.
Don Felipe, me aseguran, es muy serio, no hace las cosas a medias, no busca dinero fácil ni se mancharía con una polémica política o urbanística.
Palafox acaba de abrir en Zaragoza un gran hotel de cinco estrellas, Doña Petronila, el único de ese nivel ahora mismo en la ciudad, en una zona emergente, pero lejos del centro, la Romareda, asociado a un gran complejo comercial y con proyecto de Rafael Moneo.
La empresa cree en las posibilidades de rehabilitar, incluso de revitalizar y cambiar de hábitos una zona con un uso hotelero. Ese era el plan para Valcárcel, un poco a la imagen de Doña Petronila. Cuando entró en Cádiz, para hacer el Hotel Playa, ya se habló de que se harían apartamentos, y sin embargo ahí está el hotel.
Ahora guarda silencio. Por discreción y porque allí estan en plenas fiestas del Pilar, con lleno absoluto y mucho trabajo. Esperará a que las aguas bajen antes de hacer declaraciones.