El triplete está cada día más cerca.
Está todo un poco en el aire. Estamos a un paso de los tres títulos y la ilusión es apostar por los tres porque sería maravilloso hacer historia.
¿Cómo se llega a estas alturas de la temporada vivo en todas las competiciones?
Nadie pensaba a principio de temporada que los resultados y el rendimiento sería éste. Creo que la gente se da cuenta de que ha sido en base al grupo que se ha formado y el culpable, en gran parte, ha sido el mister.
¿Con qué título se queda?
Me quedo con los tres.
¿El cansancio pesa?
Se aguanta bien porque los preparadores físicos han hecho un gran trabajo. Además, hasta ahora hemos tenido fortuna con las lesiones, que nos han respetado. Y todo influye en los planes de trabajo.
¿Como por ejemplo eliminar la mayoría de concentraciones, algo que también ocurrirá en la final de Copa?
Hay que jugar y combinar cada cosa. La verdad es que nos ha ayudado mucho, porque quema mucho estar en el hotel, teniendo en cuenta que cada tres días jugamos partidos y estás poco en casa, con los hijos. El mister ha tenido buena mano y los resultados no han sido por casualidad.
¿Está viviendo nuevas sensaciones en el Barça?
Nuevas sensaciones no, pero nuevos objetivos sí. En el Celta viví cosas muy grandes como para olvidarlas. Peleas por un objetivo, entrar en la UEFA cinco años consecutivos, entrar en Champions, ir superando escollos, eliminar a la Juventus o meterle siete al Benfica.
Ahora llega la Copa. ¿Ha soñado con la final?
Poco. Vivo el día a día y no pierdo energía en mirar al futuro.
El Athletic lleva preparando la final dos meses. ¿Qué se esperan? ¿Dan miedo los ‘leones’?
Miedo no, pero dan respeto. Es un rival muy peligroso sobre todo en una final. En una eliminatoria a doble partido pueden pasar más cosas, pero en una final así no se puede predecir nada. Es cierto que son un equipo fuerte y copero y que llevan tiempo preparando la final, pero estamos preparados para ello.
¿Ha hecho alguna promesa?
Ninguna.
Apunta a la titularidad.
No me preocupa. ¿Para qué voy a gastar energías innecesarias cuando el mister es sabio y tomará la decisión más correcta? Hará lo mejor para el equipo.
Parando el penalty en Palma de Mallorca pudo haber entrado en la historia del Barça.
Pues nada, qué le vamos a hacer. No me acuerdo, fue tan rápido.
¿Se siente valorado?
Me siento valorado por la afición y en los pocos partidos que he podido disputar, por la calle me animan. Me hacen comentarios sobre el penalty. Muy a pesar mío porque creo que fue una anécdota.
Pese a todo, sería una alegría enorme.
Como cuando un jugador marca un gol. Nunca he marcado un gol, pero imagino que las cosas irán por ahí.
¿Qué experiencias previas tiene en la Copa del Rey?
Jugué una final con el Celta y la perdí. Tengo un sabor agridulce porque en esa edición vine jugando hasta las semifinales, que fueron contra el Barça, al que eliminamos. Pero después en la final ya no estuve. Ibamos de claros favoritos porque habíamos jugado la UEFA, estábamos en zona Champions y el Zaragoza luchaba por no bajar. Jugaron mejor que nosotros, hay que reconocerlo, pero casi la tocamos y nos quedamos en las puertas.
Entrevista en el diario Sport