Querido, Zack…
No me has decepcionado y eso es lo que más me decepciona. ‘Watchmen’ es el gran bodrio que, con todos mis prujuicios bien afilados, esperaba que iba a ser. Sinceramente, te veía incapaz de hacer siquiera algo digno con ella y ahí lo tienes, un castigo en todos los sentidos, un despilfarro de dinero, un insulto a la inteligencia y un aburrimiento de casi tres horas.
Porque, querido Zack:
1) Una cosa es hacer ‘300′ (la única película de acción que le gusta a las mujeres; eso sí tiene mérito aunque sea por algo tan de hombres, como es porque se ven cuerpos semidesnudos), que no es más que una cadena de efectismos, planos espectaculares (que son una plasmación de las viñetas) y, gracias a lo que cada uno crea, dura menos de dos horas. Aquí el guión no era tan importante (pese a que su tufillo imperialista y racista contra los persas no sea un tufillo: apesta). Las batallitas eran bonitas (eso sí: la próxima vez que ruedes escenas de pelea, ponte 100 veces ‘Kill Bill’ y aprende cómo se filman luchas en las que se ve lo que se quiere enseñar y no un montón de borrones), la fotografía quemada era sorprendente (no nueva) y bueno, se pasaba el rato. Hay basuras peores.
2) Pero otra muy distinta es plasmar ‘Watchmen’. Como dice el gran Bocazas en los ‘Goonies’, “si dios puso esa piedra ahí es por algo y no creo que debamos moverla”. Si el cómic (lo de novela gráfica es invento a posteriori) llevaba 20 años sin que nadie se atreviera a filmarlo era por algo. Si tantos directores se echaron atrás, algo olía raro. Si hasta el propio autor y guionista, Alan Moore, se aparta (en los títulos de crédito sólo aparece, como coautor, el dibujante, Dave Gibbons), quizás haya que pensarse las cosas dos veces. Si no sabes hacer pasteles, sal de la cocina.
3) Y mira por dónde, tras un prólogo rodado con la misma originalidad que una escena de Walker Texas Rangers (me refiero a la muerte del comediante), los títulos de crédito son sorprendentes. Al menos al principio, cuando se acumulan en forma de viñetas (o de pin up) escenas pasadas de los superhéroes y uno cree que se va a tragar todos sus prejuicios. Pero no. El impacto no dura ni toda la canción, porque a mitad de los títulos (a la altura de los actores secundarios) ya cambias de registro y pones escenas en movimiento… En fin, con todo, es lo mejor de la película. Uno se puede levantar cuando Bob Dylan acaba sus “tiempos que están cambiando” y hará algo de provecho con su vida si se dedica a pasear en lugar de seguir viéndolo.
4) Porque a partir de ahí empieza el aburrimiento y todo lo demás. El primer aspecto de todo lo demás es que, apreciado (es un decir) Zack, eso de ralentizar la cámara cuando alguien da un puñetazo, una bala se dispara, un malo se cae, etcétera, y acompañarlo como con un soplido de viento quedó superado en el episodio piloto de ‘El coche fantástico’.
5) La elección de las canciones es lamentable. Sólo un adolescente puede tener el arrebato colonizador de acompañar un entierro con el “The sound of silence” de Simon & Garfunkell… Sí, sí… la de “Hello, darkness, my old friend”… ¿Habrán pagado a alguien millones de dólares por la idea? ¿O por la de
acompañar la consumación del acto sexual de Búho y Espectro (después de los problemas de impotencia de él) con el ‘Hallelujah’ de Cohen…? Sólo se salva el “All along the watchtower” (otra vez Dylan -en versión Hendrix- al rescate… pero si de lo poco salvable es Dylan sería mejor comprarse un CD de Dylan y no ver la película). Y si funciona el momento es porque es la canción que ya recoge el cómic para ese instante de la historia…
6) Hablando de actos sexuales: la puesta en escena videoclipera, con sombras azuladas, otra vez cámara lenta, balada y demás, quedó abolida en los años ochenta, cuando Tom Cruise (con su ‘Top Gun’, ‘Cocktail’ o ‘Días de trueno’) agotó el molde hortera al respecto. Eran otros tiempos y todos queríamos ser aviador, camerero o piloto de coches, no miembro de Gran Hermano. La tensión sexual de los personajes está por debajo de la que se aprecia en High School Musical.
7) La película, en general, carece de eso tan importante en el cine como es el pulso. No me refiero a que te tiemble la cámara como en ‘El proyecto de la Bruja de Blair’ o en ‘Rec’, sino que el ritmo sea el suficiente como para no bostezar… que es de mala educación y un pecado mortal en una película de acción.
También tengo la impresión (que es la hermana pequeña y tímida de la opinión) de que todo aquél que no haya leído el cómic no sabrá ni lo que está viendo, se enterará de muy poquito y sólo se quedará con que las escenas eran muy bonitas y el diseño de producción genial (eso esta muy logrado: la caracterización es perfecta… aunque con la nariz de Nixon se han pasado un poco).
9) Así, estimado (soy muy educado) Zack. Me alegro enormemente de que el periódico se equivocara con los horarios y, cuando iba a ver tu obra (la palabra lo soporta todo), ya hiciera un cuarto de hora que había empezado y optara por entrar a ‘Gran Torino’.
10) Lo malo es que soy obcecado y entré luego a la tuya, Zack. Y las comparaciones son odiosas, de acuerdo, pero, por favor, antes de atreverte con una de las seis producciones que tienes en cartera (eso dice IMDB), haz el favor de ver 100 veces la última de Eastwood y aprende a hacer cine.
Sin acritud.
Álex
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