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Una buena razón

Viernes, 31 de Julio de 2009

1993. Antiguo Palacio de la Música de Madrid (hoy en reforma imagino que para abrir un Sfera, un Zara o un yo qué sé pero qué precios, oye). Cuando la Gran Vía madrileña tenía los mejores cines que uno de provincias había visto nunca (aunque para la nostalgia innegociable signifiquen más el Avenida, el Andalucía, los Nuevo… o el Alameda y Almirante en San Fernando). Esos cines madrileños que te hacían pensar que aquella calle neonítica era un lugar especial, no una ristra de teatros donde ofrecen musicales traducidos para paquetes de fin de semana.

1993: Aún había cines de verdad. El triple de grandes que la sala de multicine más grande de la provincia. Olor a terciopelo sucio, a madera arañada, a muescas de ilusiones a la sombra.

Tarde solitaria en el primer año de carrera lejos de casa. Solo. Sin nada que hacer, muchos por conocer pero aún pocos (o casi ninguno) conocidos. ‘Amor a quemarropa’ en la sala 1. Slater, Arquette y una caterva de secundarios de lujo en el cartel. No más de diez personas en una sala con capacidad para mil. Otoño en Madrid. No tenía nada mejor que hacer.

No pude hacer nada mejor.

Defenderé a muerte a Tony Scott por aquello. Y a Tarantino, que con lo que ganó de vender ese guión aparentemente trillado (chico solitario y algo freak -como todos nosotros a los 18 años- se enamora de una prostituta, la rescata de su chulo, se meten en problemas, los persiguen, los tirotean, se salvan, son felices) pudo rodar ’Reservoir dogs’ y, por lo tanto, inició su leyenda. Se podría decir que sin ‘Amor a quemarropa’ no existiría el Tarantino actual.

Ya ven. Lo que son las cosas. Tony Scott, el verdadero genio de la familia Scott como ya ha dicho alguna vez, había realizado dos años antes otra pequeña joya del bolckbuster noventero, ‘El último boy scout’. Una película que tuvo el cuestionable honor de haber pagado el guión más caro de la historia del cine hasta entonces. (”Si me tocas, te mato”; “Ojalá el cielo no fuera azul. Ojalá el agua no mojara. Y ojalá no quisiera tanto a mi mujer”... ¿lo sacaría de aquí Maná? ). También se había ganado la vida con ‘Top Gun’ o ‘Días de trueno’. O con ‘Revenge’ (nunca estuvo más guapa Madeleine Stowe… ni en ‘El último mohicano’). y ‘El ansia’, película a la que suelen recurrir los críticos para pontificar que el pequeño de los Scott empezó muy bien y luego se torció… En fin…

Vuelta a 1993. Scott quiso rodar ‘True romance’ (título original del catastrófico ‘Amor a quemarropa’) y ‘Reservoir’, pero Tarantino quiso hacer la segunda. En el rodaje, cambió la estructura a saltos del guión original (Tarantino y su deconstrucción fílmica) y, sobre todo, el final (el prota muere, como debe ser).

Bueno. Sinceramente, me parececía más perfecta aún de haber muerto Slater (la vida es así de cruel).

Da lo mismo.

Obra maestra absoluta. Y, enlazando con el principio del post, una de las razones por las que ir al cine es una experiencia única. 

Porque a veces pasa eso.

A veces pasa algo.

 

PD: Dejo fotogragía de la ‘escena siciliana’, uno de los momentos cumbres de la película del cine de los noventa. Y entre los preferidos del propio Tarantino de toda su filmografía. No puedo subir el vídeo, como se merece, pero es fácil encontrarla en la red.

Alex General

  1. Lorelay
    Lunes, 3 de Agosto de 2009 a las 16:28 | #1

    Oye alex te ahorro el gastarte dinero, no vayas a ver duplicity es 1 comedia romantica disfrazada de espionaje carente de sentido con un final estupido.

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