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Archivo para Octubre, 2009

«En el cine hay que sorprender al espectador y cubrir a la protagonista»

Miércoles, 21 de Octubre de 2009

Después de su última película, Si la cosa funciona, el director Woody Allen ha vuelto a su casa del Mentidero para pasar una temporada de descanso. En una entrevista concedida para Letras y Palomitas, nos descubre cuál es su próximo proyecto: Dionisíaco cazón, en el que nos muestra la vida de una tapa de adobo existencialista que sale con una pijota mucho más joven que él y que le plantea dudas sobre su relación con el resto de la comunidad artísticopesquera.

-Bonito piso Woody.

-Gracias, me tocó en el último sorteo para jóvenes de Procasa. La izquierda antisemita me acusó de fraude, sospecho que por rencores de clase.

-En su próxima película, Dionisíaco cazón, relata la historia de una tapa de pescado judía que vive encerrada en su pequeño apartamento de Manhattan parapetado en sus miedos y neuras. ¿Por qué una temática tan distinta a toda su filmografía anterior?

-Bueno, había hecho películas de treintañeros judíos neuróticos, de cuarentones judíos neuróticos, de cincuentones judíos neuróticos y de oligofrénicos hebreos judíos neuróticos. Pero nunca sobre un cazón judío neurótico. A veces hay que sorprender al espectador. Eso y cubrir a la protagonista, pero no quiero hablar de eso porque la pijota protagonista fue el almuerzo de mi ex mujer.

-¿Podría adelantarnos algo más de la trama?

-La película no será en color, sino en banco (de pesca) y negro. Al principio sonará una pieza musical del cien clásico y mostrará la infancia del cazón, introvertido delgado y con gafas. Él no encaja con el resto de fritura gaditana, a la que desprecia desde que su primera mujer, una empanadilla bisexual que admira el cartucho del 68, le abandonó por un choco de Brooklyn. Se encierra en una telera de autocomplacencia, rodeada de manías y pimientos fritos.

-Y ahí es donde aparece la protagonista, la joven pijota rubia ingenua que le hace replantearse su vida, supongo.

-Siguiendo la tendencia de sorprender al público, he optado porque el maduro protagonista tenga un escarceo de amor con una espectacular jovencita. Vi trabajar a la pijota en el freidor de la plaza de Las Flores y no me pude resistir. Le propuse el papel y aceptó. Le va genial, complementa perfectamente al cazón, aunque al principio la relación es, como diría, espinosa.

-Vaya chiste predecible, ¿no?

-Es para sorprender al público. Finalmente el cazón se encuentra mal con la relación, porque cree que la pijiota debe seguir en el estero y conocer nuevas cosas y porque se cruza en su camino la madura, aunque atractiva, pescadilla que amó en la universidad y que intelectualmente siempre le pareció desconcertante. Finalmente, pese a que al principio odiaba a la pescadilla -interpretada por un reconvertido R2D2- su estimulante feminismo independiente le cautiva. La pijota lo pasa mal, pero conoce a un joven salmón contraculturalista que estudia en Yale y que es católico.

-Vaya, ¿habrá algún tipo de referencia a obras existencialistas del siglo XX en esta película?

- No voy a desvelar aquí todo, quiero sorprender. Pero le tengo que dejar, tengo otro proyecto después de Dionisíaco Cazón y empiezo a rodar mañana.

Por: Andrés G. Latorre

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Day-Lewis vuelve a aspirar al Oscar

Martes, 13 de Octubre de 2009

 

Ayer se presentó por fin en el Festival de Northdance ¿Qué pasa contigo, tronco?, la nueva y esperada película de Daniel Day-Lewis. Se trata de un peculiar biopic en el que el actor vuelve a hacer méritos evidentes para aspirar al Oscar. El filme, dirigido por el polaco Emilian Kiosowsky, narra la historia real de William F. Bedrooms (Day-Lewis), un californiano de 39 años que, tras un aparatoso accidente con una batidora (Dany de Vito) sufre la amputación de ambos brazos y piernas. A partir de esa terrible contingencia, toda su vida se ve drásticamente afectada.

 

William F. Bedromms (Day-Lewis) no tarda en perder su trabajo como palmero solista en un conocido tablao flamenco (al que solía ir en bicicleta) y se ve obligado a ejercer los empleos más humillantes: maniquí de chalecos, probador de camisas sin mangas, busto romano, chapero, periodista…

 

Su mujer Elizza (Emma Thomson), aguanta como puede las peculiaridades de la vida conyugal, pero un muro invisible de incomunicación y condescendencia comienza a levantarse entre ellos: “Ya nunca me abrazas”, le reprocha Elizza al pobre tullido en una de las escenas más emotivas de ¿Qué pasa contigo, tronco?”, a lo que William F. Bedromms (Day-Lewis) le responde encogiéndose significativamente de hombros.

 

Elizza (Emma Thomson) acaba abandonándolo por otra persona con dos brazos y dos piernas (José Sacristán), al que prohíbe, bajo ningún concepto, acercarse a cualquier clase de batidora (Dany de Vito).

 

Pero William F. Bedromms (Day-Lewis) se niega a darse por vencido y anuncia que participará en la próxima edición de los juegos Olímpicos, donde logra una meritoria medalla de oro en la modalidad de Tiro con Arco.

 

La historia, calificada por la crítica como “un ejemplo de superación a la altura de Mi nombre es Sam o Mi pie izquierdo”, tiene todos los ingredientes para ponerle a Day-Lewis (William F. Bedromms) un nuevo Oscar entre las manos (risas): hay un lisiado con una tara considerable, una mujer que sufre (Emma Thomson), una batidora (Dany de Vito), cierta dosis de polémica (erotismo de alto voltaje, con Enma Thomson restregando su sexo por el cuello de Day Lewis) y una larguísima concatenación de desgracias que dan un poco de vergüenza ajena.

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