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Oferta de dos por uno en críticas de DVD

Martes, 31 de Marzo de 2009

Si tienen un día agresivo, vean…

 

Wolf Creek: Tarantino dijo que la peli le había gustado mucho, y la verdad es que cuando la historia ha rodado los diez primeros minutos uno entiende por qué. Se trata de la tópica pesadilla adolescente, con un asesino sádico y cabrón y dos chicas corriendo (y tropezando todo el rato) por parajes solitarios. Pero tiene un ingrediente añadido que la hace distinta: lo que cuenta (muy violento, bastante brutal) ocurrió de verdad. Así que el cuchillo parece más grande, los golpes más dolorosos y la sangre más roja. Echas un buen rato. O sea, un mal rato.

Recomendable para: tragar saliva primero y soltar adrenalina después.

No recomendable para: Nell Flanders de la vida que piensan que Sonrisas y Lágrimas es una película sexualmente agresiva.

 

 

 

Si tienen un día meloso, vean:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Definitivamente, quizás: La filmografía anterior de Adam Brooks es como para quemarle el coche. Fue el guionista de Wimbledon: el amor está en juego (hay una película que se llama así, en serio, pueden comprobarlo), y también fue la mano virtuosa que dirigió Bridget Jones: Sobreviviré (él fue el genio que perpetró la secuencia musical de la cárcel en Tailandia, por ejemplo). Pero con Definitivamente.. ha subido un par de escalones por encima de la comedia romántica al uso. Brooks enfrenta a su protagonista masculino a una triple disyuntiva —la novia de toda la vida, la chica soñadora o la mujer bella, culta y misteriosa– y logra sacarle punta al asunto mediante recursos propios del suspense: Un hierático Ryan Reinolds con la cara inyectada de cemento quiere contarle a su hija cómo conoció a su madre, pero mantiene oculto el nombre de las candidatas, de modo que obliga al espectador a ocupar el puesto de la niña e intentar averiguar, como ella, quién es la agraciada. Al margen de algunos agujeros muy gordos en el planteamiento (¿es posible que una niña de nueve años no sepa si su madre era periodista o fontanera?), en la caracterización (la peli abarca una década en la vida del tipo, pero no se nota) y de algunos imperdonables resbalones hacia el tópico, Definitivamente tiene un aire Alta Fidelidad (guiños ácidos, giros constantes en la trama) que la hacen, al menos, digerible, llevadera, entretenida y un punto tierna.

Ideal para: Parejitas nuevas con sentido del ridículo y noches especialmente espesas.

No la vean si: Son alérgicos a cualquier cosa que lleve el adjetivo ‘romántico’ detrás. 

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Woody???

Viernes, 6 de Marzo de 2009

Por Raúl Estévez

Hola. Soy nuevo aquí, pero intentaré no molestar mucho. Ante todo, gracias a los tres miembros originales de este blog por dejar que dé mi opinión sobre películas y otras cosas junto a ellos.

Principalmente, intentaré hablar de las películas que vaya viendo a partir de ahora, con el gran objetivo de que todo el que quiera dé su opinión en forma de comentario y si se consigue algo de debate, quizás podamos determinar si la película en cuestión es recomendable o no.

Anoche vi (bueno fue hace un par de minutos, pero era de noche) la de Vicky, Cristina, Barcelona. Estoy cometiendo el error voluntario de ver las películas que se llevaron algo en los Oscar y me tocó la del señor Allen. Me aburrí. Es descuidada y deslabazada. Scarlett está (es) guapísima, Rebecca y Penélope no tanto, y Javier no es mi tipo. Ahí acaba la película. Son cuatro personajes (poco, muy poco creíbles) jugando torpemente al gato y al ratón.

Woody se olvida del ingenio, la mordacidad y la profundidad. Han dicho los que saben de esto que el argumento del film español del señor Allen era tan ligero como un amor de verano. No sé, no sé. Yo recuerdo mis amores de verano como si hubieran ocurrido ayer y esta historia ya la habré olvidado cuando alguien lea esta entrada.

Pe (nuestra Pe) está regular, tirando a mal, aunque me sigo alegrando por el Oscar porque es española y yo español.

Lo mejor de la película: Aguirresarobe, of course. Y Scarlett, siempre nos quedará Scarlett.

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Algunas curiosidades sobre los Oscar (1)

Martes, 24 de Febrero de 2009

Por Pepe Pérez-Clooney

La gala de los Oscar es un evento de dimensiones cósmicas en el que un puñado de millonarios y millonarias con mucho, poco o nulo talento lucen trajes y joyas y son aplaudidos por gente que se amputaría un brazo para ser como cualquiera de ellos, con la lógica excepción de Renée Zellweger. Nadie quiere ser como Renée Zellweger. Ni siquiera Mickey Rourke quiere ser como Renée Zellweger. «Me siento guapo cada vez que miro a Reneé Zellweger », afirmó Rourke a The Suppositorior Times justo antes de desmayarse a causa del sobrepeso de su propia cabeza y golpearse la frente contra una máquina quitanieves que quedó prácticamente inutilizada.

El glamour desborda a todos aquellos que asisten al Gran Teatro Kodak (la casa de los ladrillos amarrones), al igual que el bótox, y la peña del mundillo charla animadamente sobre asuntos tan diversos como la situación de los refugiados dinkas en el campo de Piyonyo (Sudán) o la mala cara que tiene Reneé Zellweger cuando se levanta, al mediodía y también cuando se acuesta, sobre todo si ha cenado coles.

Después, claro, está el tema del cine, pero hubo años (como en 1961, 1972 o 1985) en los que por exigencias de la retrasmisión televisiva se prescindió completamente de esa parte de la gala. Los nominados paseaban por la alfombra roja durante 18 o 19 horas, entraban en el teatro diez segundos y luego salían por la puerta de servicio con la estatuilla a cuestas o bien con cualquier otro objeto que hubiesen encontrado en el interior del recinto, como macetas, fregonas o Reneé Zellweger.

En 1963 se decidió que la ceremonia de entrega de los premios en sí se sustituiría por un número musical en el que un enano con bigote nadaba en una bañera llena de salsa gaucha, provocando el alborozo de los asistentes y algunas críticas por parte de elementos críticos con el sistema como la madre de Reneé Zellweger, presidenta de la Sociedad de Personas Muy Muy Pequeñas o Bien Muy Muy Feas de Mineápolis. También hubo quejas por parte de la Asociación de Defensa de la Salsa Gaucha y Ajonesa de Missouri (Alabama), que fueron pertinentemente obviadas.

Otras incidencias memorables en la Historia de los Oscar fueron:

1919: La Primera Guerra Mundial obligó a sustituir las tradicionales estatuillas de oro macizo por alfajores de Medina.

1939: La Segunda Guerra Mundial obligó a sustituir a los actores nominados, que luchaban con valentía en el frente de batalla, por papelones de pescao frito. Ese año arrasaron los dramas históricos, las pijotas y el adobo.

1963: Un activista Pro Derechos de las Personas de Color Negro Oscuro interrumpió la ceremonía portando un retrato de Reneé Zellweger desnuda. Fue interceptado por los miembros de seguridad y brutalmente golpeado con una mosquitera. Murió minutos después, camino del hospital, a causa de los muchos lametones que recibió en el bajo vientre.

1969: El presentador de la gala, William Hemorroidtown (conocido actor cómico del momento) no pudo presentarse a tiempo en el Teatro Kodak tras sufrir un terrible percance con una lata de melva en aceite vegetal. Los médicos hicieron todo lo posible, pero aún así Hemorroidtown perdió ambos ojos y fue sustituido a última hora por un caniche llamado Melvin (en la foto), cuya frescura sobre el escenario encandiló a todos.

1978: El popular actor de color negro Jeman Aman Kisleysh falleció al pisarse el dobladillo de su propio pantalón de campana, resbalar sobre la alfombra roja y tragarse a Melvin (el caniche), que casualmente pasaba por allí.

(Continuará)

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Woody Allen sale del paso

Miércoles, 4 de Febrero de 2009

Por: Daniel Pérez

Un apaño. Pa’salir del paso. A Woody se le metió entre ceja y ceja rodar en España y se sacó de la manga, sobre la marcha, una trama ridícula, que hace aguas por los cuatro costados, cojea en los diálogos (¡!) y abusa del contratópico hasta restarle toda credibilidad a la historia y a los personajes. Si otras películas de Allen se sostienen por la sutil ironía que destilan, Vicky es un despliegue de clichés manidos, roles forzados, polladas diversas, giros gratuitos –para engordar el metraje– y una moraleja absurda que se queda a mitad de camino de ninguna parte. El problema, básicamente, es que el escritor/director se toma en serio lo que cuenta, en vez de aplicarle al enredo el barniz surrealista o esperpéntico de otras ocasiones.

Vamos, que hay que comulgar con ruedas de molino y tragarse que Bardem es el clásico pintor español casi desconocido que vive en una masía como Falcon Crest, conduce un descapotable rojo y se sacó en la Autoescuela del pueblo el carné de avioneta; el típico bohemio guay, hijo de un asceta medio hippy, que cena noche sí y noche también en un «pequeño y coqueto restaurante» del casco antiguo de Barcelona, que es como El Pópulo, pero en caro.

Cuesta aguantar la risa (involuntaria) con esa supuesta revisión inteligente del macho ibérico, sensible y creativo; con la guiri Modo Sieso (formal, fría, cuadriculada) y con la guiri Modo Despendolao («Yo lo que quiero es vivir la vida, que es lo mismo que tirarme al primer churrita que me pida fuego, y bla, bla, bla…»). El trío protagonista, perfilado a brochazo limpio, tiene los mismos matices de personalidad que Flipper y sus dudas existenciales (muy respetables de entrada) parecen ñoñas, remilgadas y previsibles.

El desenlace (risas) es una verdadera tomadura de pelo. Allen andaba poniéndose un poquito de Hemoal cuando se le ocurrió dejar el asunto así mismo, sucio y descabezado. «Me vuelvo a casa, a tocar el clarinete y a continuar quedándome calvo progresivamente», le dijo a su hija-mujer. «Acábala tú, anda, que a mí me da la flojera».

Claro que tiene algún que otro momento divertido. Sigue siendo Woody Allen. Y el peor Woody Allen es, aunque sea a ráfagas, cojonudo.

Conclusión: Bueno, allá usted. Si le pica la curiosidad y ninguna otra cosa… Pero luego no diga que no le avisamos.

Los espectadores opinan:

Paco Pérez (director de cortos raros y aficionado confeso al porno amateur): «Si soy yo el que presenta ese guión a cualquier productor serio, primero me sodomiza sobre la alfombra y luego me descuartiza. O al revés».

Nuria Pérez (acriz): «Yo también hice de española racial, histérica y chillona, y no me nominaron a los Oscar ni a los Goya ni me invitaron a un menú infantil en el MacDonals».

Julio Léger (cinéfilo anglófilo y un poco idiota): «Es que en el Fotogramas le han puesto once estrellas, quince asteroides y un cometa gordo».

Paco Pérez (el de antes): «Mira, Julio, si Allen rueda en España con actores españoles el brodio más grande de la Historia Universal de los Bodrios, seguro que Fotogramas le pone media galaxia igualmente».

Julio Léger (dolido): «Vale, tranquilo tío, que yo sólo estaba dando mi opinión».

Paco Pérez (agrio): «Muy bien, pero la próxima vez piénsatelo antes de soltar cualquier otra chorrada sobre las estrellitas del Fotogramas».

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