La aventura del compromiso
El tipo blanco de la foto es Dave Eggers. Nació en 1970, en un barrio miserable de la periferia de Boston. Sus padres, cuenta, «eran lo suficientemente pobres y lo suficientemente listos» como para obligarle a estudiar.
El tipo negro que posa a su lado se llama Valentino Achak. Nació en Marial Bai (Sudán) a mediados de los ochenta. Su padre vendía cubos de plástico y sacos de harina en una choza de adobe y paja, hasta que el ejército la destruyó.
Eggers se pagó la universidad haciendo toda clase de trabajos absurdos: fue vendedor de perritos calientes y guionista de cómics, hombre anuncio, publicista y friega platos. En esas andaba cuando sus padres murieron a la vez, y tuvo que hacerse cargo de su hermano Toph.
Valentino huyó de su aldea cuando el gobierno de Jartúm decidió exterminar a toda la población no árabe que viviera en el Sur del país, un arenal que esconde, bajo su apariencia inhóspita, un océano de petróleo. Aunque apenas levantaba un palmo del suelo, cruzó desiertos inmensos y eriales vacíos y sobrevivió al hambre, a la disentería, al cólera, a la malaria y a todas las formas posibles con que se expresa la maldad humana. Creció en un campo de refugiados y de ahí, con poco más de 20 años, consiguió dar el salto a los EE UU.
Eggers decidió escribir sus memorias a pecho descubierto y publicó en una pequeña editorial Una historia conmovedora, asombrosa y genial. En el libro relataba sus peripecias como inesperado educador de su hermano. Se convirtió en best-seller. El jurado del Pulitzer dijo que la obra «constituye un valioso testimonio sobre el poder del amor y la voluntad». Eggers dijo a la prensa que su principal obligación como «escritor y como persona» era prestarle «la voz a quien no la tiene».
¿Qué podía surgir de un encuentro entre un joven refugiado sudanés y un escritor REALMENTE comprometido? La respuesta es Qué es El qué (Mondadori) el relato de la odisea de Achack contado por Eggers en primera persona. Inteligentemente planteado como un monólogo con flashbacks, el escritor cumple su promesa de enfrentar a la sociedad con testimonios vitales conmovedores a los que da la espalda por norma. Una aventura trepidante y emotiva, cruda, política, visceral y romántica, que cuenta con el valor añadido de ser 100% real. Por si todo esto fuera poco, Eggers dona el total de las ventas del libro a la creación de escuelas en el Sur de Sudán.
Háganse un favor y compren el libro. Ya están tardando.
Por Daniel Pérez
