Dior, colección Otoño-invierno 2010 en París
John Galliano para Dior = maravilla de la creación. Y es que si tenemos en cuenta los últimos desfiles que ha montado la casa francesa, en todos, ha dejado al personal con la boca abierta. Si ya en su última presentación, el diseñador vistió a sus modelos con trajes de equitación y deslumbró. Esta vez, en París les ha sumado a los pantalones “jodhpur” y las boinas de piel, los aires más románticos y a menudo desgarrados de vestidos tejidos, chalecos de hilo con aplicaciones, además de vaporosos vestidos de muselina y encajes, además de algunos femeninos diseños transparentes tanto cortos como largos con sexys cortes lenceros.
“Quería crear un lujo nuevo”, explicó Galliano, quien tomó como inspiración la estética del siglo XVIII, lo que se pudo ver en sus telas estampadas y sus medias de lana. Y para ello volvió a fijarse, no en la alta sociedad (en la que, paradójicamente, encuentra a sus clientes) sino a los bajos fondos. A ese mundo que él maneja mejor que nadie y que se mueve entre la fantasía y el realismo, la delicadeza y la crudeza, y, la elegancia y el carnal mundo cabaret.




































