Dior Alta Costura en Paris, de la genialidad a la mediocridad
Hace meses que lo advertí. Y no pretendo hacerme la lista pero sabía que ocurriría. Es fácil predecir este tipo de cosas cuando de la manera más condicionada posible se abre la puerta de atrás y se le pega un empujón antes de tiempo a uno de los mayores genios que ha dado la moda de las últimas decadas. Galliano era despedido como diseñador de Dior por aquel asunto tan comentado de sus comentarios racistas que, aunque no le encontré nunca excusa posible, si dejó a la casa huérfana de talento. De nuevo, la mediocridad ha llegado al número 30 de la Avenue Montaigne. Bill Gayten volvió a asumir el reto de presentar una colección de alta costura en París. Y, en mi opinión, no lo superó. Dos pases que dejaron casi impertérritos a los clientes que allí se dieron cita. Ni rastro de las rostros de emoción e incluso felicidad que abrían y cerraban cualquier espectáculo de Galliano. Sí, he dicho espectáculo porque, precisamente, es lo que separa un desfile más de uno realmente especial. Ausencia absoluta de maquillajes, telas ni fú ni fá, accesorios fuera, peinados nimios…Ya pasó en julio. Al igual que en este desfile, la marca francesa volvió a tirar de archivo. El problema es que cuando un diseño es tan sublime, olvidarlo es difícil. Por eso si se repite o se intenta imitar no pasa desapercibido.




















