Sencillo, de seda, con corte al biés, escote en pico y pequeños bordados. Así era el vestido que la heredera de Inditex, Marta Ortega, confeccionó junto a su amigo Narciso Rodríguez para su boda con el jinete Sergio Álvarez. El novio vistió de Massimo Dutti. Y la vajilla del convite, de Zara Home. Todo quedaba así en casa.
La joven empezó a conocer la empresa hace ya años. Cuando terminó Empresariales, comenzó su andadura en Inditex como una dependienta más de Bershka. Allí, como las demás, revisaba cada hora los estantes para reponer las prendas, dos veces por semana trabajaba desde las 7.30 en la recepción de la mercancía y la clasificaba, atendía al público y conocía cada detalle de cómo se organizaba todo aquello: desde el escaparate hasta el bote de pulseras del mostrador.

Pero su padre la llevaría más allá. A las oficinas de París, Londres y Shanghai. Y así ha seguido rotando para conocer todo de la firma de papá. Ahora, con 28 años, sigue en su preparación para dirigir en un futuro la gran compañía textil.